Fórmula 1

jueves, 29 de mayo de 2008

El comienzo

Antes de decidirme finalmente por el tema a tratar en este, mi segundo artículo, y dado el gran número de acontecimientos que, a pesar de las incesantes lluvias de las últimas semanas, me están sucediendo en relación al mundo del karting, he estado tentado en emular al gran e inimitable George Lucas y comenzar mi serie de artículos por los sucesos mas recientes, para terminar con “El Comienzo”, pero no, seré fuerte y pondré freno a mis ansias de narrar.

Todo comenzó hace muchos años, un buen día de primavera en el que lucía el sol y la temperatura era agradable, cuando unos amables policías locales, ataviados con lo que a mi me parecieron, sus trajes de gala, visitaron el colegio en el que yo cursaba 7º de EGB y nos llevaron a un parque cercano, donde rodeado de grandes árboles completamente verdes, había una especie de pequeño circuito que imitaba las calles de una pequeña ciudad, con sus stops, cedas el paso, pasos de cebra, señales de prohibido girar, dirección prohibidas, etc... Primero nos dieron unas bicicletas, con las que teníamos que circular por esa pequeña ciudad, respetando todas las señales e indicando los giros con el brazo derecho (brazo estirado, para señalizar el giro a la derecha y brazo doblado en 90 grados, giro a la izquierda), mientras circulábamos, los agentes, nos quitaban puntos de una pequeña libreta que todos llevábamos. Todos nos esmerábamos para no ser amonestados. Pasado un tiempo, cuando todos parecíamos circular de una manera natural y tranquila por esa pequeña ciudad, nos pararon a todos en una zona que hay junto a una pista de patinaje, una zona que conecta con la calle y por la que había entrado una furgoneta, una de esas furgonetas blancas, grandes y con un par de pegatinas del ayuntamiento correspondiente.. Todos nos agrupamos en torno a un agente, se hizo el silencio y nos dijo, “ahora circularemos con un coche de verdad” y de la furgoneta, empujado por otro de los agentes, salio lo que en aquel momento me pareció un extraño artefacto de cuatro ruedas, con un pequeño asiento, un volante y un motorcillo, y otro y otro y otro, hasta un total de unos seis artefactos salieron de la furgoneta. Quedaron todos los artefactos alineados en una de las rectas de nuestra pequeña ciudad, los primeros seis elegidos nos situamos junto a las máquinas, posteriormente descubriría que no fue azar la elección de los seis primeros afortunados, fuimos seleccionados los que habíamos perdido menos puntos en la fase de las bicicletas. Uno a uno, fueron arrancando los artefactos, cuando arrancó el que yo tenía asignado y sentí el ruido ensordecedor del motor y el olor penetrante que desprendía, algo recorrió mi cuerpo, de ese momento no recuerdo nada que no estuviera a más de dos metros de mi. Nos pusimos el casco que había en el asiento, montamos y comenzamos a circular por la pequeña ciudad, en el mismo momento en que pisé el acelerador, la mini ciudad, con sus señales, intersecciones y demás, se transformó, cual Mónaco en un día de carreras, en un bello circuito, mi corazón comenzó a latir con más fuerza y de mi vista desaparecieron los verdes árboles que custodiaban el circuito, la furgoneta, los agentes, incluso mis queridos compañeros de clase, todo fluía y el único sonido que perturbaba mis oídos, era el rugido de aquél pequeño motor que tenía junto a mi codo derecho. Parece increíble, pero semanas más tarde, fui elegido para ser el representante de mi colegio en un evento similar entre todos los centros de mi localidad, el resto es historia.

En los años siguientes, fui un par de veces al circuito de karts de Torrejón de Ardoz, por aquel entonces, aún alquilaban en ese circuito, actualmente es uno de los circuitos más famosos de karting de Madrid y está reservado para los privilegiados propietarios de una de estas bellas máquinas. De aquellas salidas no tengo un recuerdo especial en relación con el motor, mas bien las recuerdo como autenticas excursiones con los amigos, la primera la hicimos a bordo del coche del padre de Rubén, un Nissan Patrol largo, en el que fuimos apiñados al menos cinco o seis amigos, el resto de excursiones las hicimos en las motos (ciclomotores) que fueron teniendo mis amigos.

Pasaron una serie de años de autentica sequía automovilística, en los que mi mente se fue calentando a base de ver las carreras de F1 que por aquel entonces se dignaban a dar en la televisión y jugar con cualquier cosa que se pareciese a un bólido (scalextric, videojuegos, coche teledirigidos, etc…).

Hace cinco o seis años, comencé a montar en todos los circuitos de karts de alquiler que encontraba a mi paso, y poco a poco, el demonio fue entrando en mi cuerpo. Según iba pasando el tiempo y los kilómetros, me daba cuenta de dos cosas, la primera, que dada mi complexión física, nunca se me daría especialmente bien el tema de los karts y la segunda y más importante, que con permiso del esquí, esto de los karts es una de las cosas que más me gusta del mundo.

Como terminé siendo el propietario de una de estas maravillosas máquinas, es otra historia...

miércoles, 14 de mayo de 2008

Hola mundo!


¡Hola mundo!

He querido comenzar mi andanza en el mundo de los blogs, como lo hicieran en su momento, la gran mayoría de los programadores en el mundo de los bucles y las sentencias. Una frase corta y concisa que lo dice todo, ¡Hola mundo!.

En mi primer capitulo, no haré una presentación de mi persona, pues creo que no ha lugar, mas cuando todos mis lectores iniciales serán parientes (mamá, papá y abuelos, amigos y mi amada Paloma (si no la incluyo, se me cabrea y no quiero estar a mal con mi primera lectora). Mis primeras líneas en este blog, serán una declaración de intenciones y marcarán la línea directriz, en cuanto a contenido se refiere, contenido, que en los capítulos siguientes me encargaré de destrozar, ¡me conozco! y seguro que comienzo hablando de galgos y podencos y cierro mi arenga divagando sobre el sexo de los ángeles.


He dado a luz este blog, con la intención de contar, entre otras cosas, mis peripecias en un mundo en el que he ingresado recientemente, LOS KARTS, si, si, has escuchado bien, los karts, esos pequeños coches que para muchos representan el inicio de una despedida de soltero (karts, cena, copas y lummis), para otr@s una forma de tirar el dinero o pasar una tarde entretenida, para mi, unos pequeños bólidos capaces de hacerte sentir, por un rato, como un autentico piloto de F1, ya sea como el mismo Michael Schumacher o como el menos ilustre de estos, un piloto de F1 al fin y al cabo. Supongo que esta línea maestra de contenido que acabo de postular, me la pasaré por el forro de los mismos, en el instante que necesite expresarme sobre otro asunto de interés, ¡el Scattegories es mío!.

Me gustaría dejar claro, que no pretendo hacer de este blog, un tratado sobre ningún tema y que todo lo que expondré, serán opiniones personales y completamente subjetivas, tan subjetivas como los reflejos de nosotros mismos que vemos en los espejos cóncavos del parque de atracciones.

Quería dar las gracias al señor Ventura, ex compañero de trabajo y no por eso ex amigo, pues ha sido, el y su blog http://www.unmisantropoenmanhattan.com/, la chispa desencadenante de la creación de esta pequeña ventana al mundo. Supongo que nunca alcanzaré las cotas de audiencia, calidad y persistencia en el tiempo, que Ventura ha conseguido en el año de andanza de su blog, Ventura, gracias y felicidades por el año recién cumplido.


Intentaré publicar artículos de manera periódica, al menos uno semanalmente, de media, con lo que podrá haber épocas de abundancia literaria intercaladas con periodos de la más persistente sequía. En cualquier caso, os recomiendo que os registréis para ser informados de las nuevas publicaciones.

Muchas gracias a todos y espero que os guste.