Fórmula 1

viernes, 18 de julio de 2008

La curva de la felicidad

No temáis queridos lectores por el título de este artículo. Soy completamente consciente de que siempre resulta duro escuchar eso de “la curva de la felicidad”, más aun en esta época del año, en la que los calores veraniegos nos obligan a quitarnos la camiseta en la piscina, playa y festivales rockeros.

No temáis queridos amigos, pues hoy hablaré de eso, de “la curva de la felicidad”, en el sentido más estricto de la palabra. De una curva donde se alcanza la felicidad. ¡NO!, mal pensados, no estoy pensando en ese tipo de curvas, que por cierto, también se destapan en esta época del año, para deleite de muchos y sufrimiento del resto…

A tenor del tema que se trata en este blog, supongo que a esta altura de lectura, todos sabréis del tipo de curva al que me estoy refiriendo. Efectivamente, trataré de explicar como son y que me hacen sentir, mis tres curvas favoritas del circuito del que soy parroquiano, Soto del Real.

Las tres curvas en cuestión, están precedidas de una recta y son la curva de entrada en recta de meta, la curva de final de recta y la siguiente a esta. ¿Por qué son, precisamente estas tres curvas mis preferidas?, pues no lo sé, quizás porque combinan velocidad, frenada, emoción y una bonita orquilla de derechas (sin connotaciones políticas).

Todo empieza con una recta de unos 25 metros, que transcurre paralela a un pequeño camino de tierra, por el que los días de diario, hacen su particular peregrinaje unos camiones volquete, levantando un polvillo blancuzco que, dependiendo de la dirección y fuerza del viento, se posa imperceptiblemente sobre el circuito, haciendo que esa zona del trazado, sea particularmente deslizante. Pisando el acelerador a fondo en esta recta, los viejos neumáticos rojos y blancos, colocados en la parte externa de la curva de noventa grados que defiende la recta de meta, parecen acercarse vertiginosamente, como si quisieran abrazarte. Esos bonitos neumáticos, están colocados justo en el borde externo de la pista, lo que hace fácil caer en su amoroso abrazo. Justo en el instante, en el que sientes el aliento de los mencionados neumáticos, sujetas el volante con fuerza, frenas con decisión pero con tiento y sin torcer el volante, esperas y rezas por que las pastillitas de freno, empujadas por el líquido de frenos, apriete los discos y estos detengan el avance de las ruedas, cuando la velocidad es la adecuada, levantas el freno y te tiras sobre el piano interior, en ese momento, los neumáticos del exterior, parecen estar a un millón de kilómetros, pero en solo unas décimas de segundo y dependiendo de lo bien que traces la curva, se colocan a unos centímetros de la rueda delantera izquierda. Como me dijo alguien una vez, “es una curva de huevos”, cierto, si la haces muy lento, encaras la recta de meta demasiado despacio y a mitad de adelantan y si la haces demasiado rápido, no hay escapatoria, te ostias contra los neumáticos del exterior.

En este punto, habiendo salido de la curva, comienza el momento de los valientes, aprietas el acelerador a fondo, notas como el motor ruge, 6.000 RPMs, 7.000 RPMs, 8.000 RPMs, 10.000 RPMs, sin levantar el pie, haces una pequeña curva que hay en el centro de la recta, 12.000 RPMs, dejando muy cerca los neumáticos interiores, pasas por las gradas y por el taller, 14.000 RPMs. Cuando hay gente en las gradas, esperando para correr en alquiler, puedes sentir sus ojos clavados y en ese momento, te sientes como Michael Schumacher, cruzando la línea de meta de Monza, jaleado por miles de tiffosis. Pero la gloria es efímera, y segundos después, la recta de meta, que antes parecía interminable, toca a su fin como lo hace el verano en septiembre y nos espera, impaciente, una curva de derechas que comienza abierta, pero que termina cerrándose completamente para salir paralela a la recta de meta. ¿Dónde frenar?, personalmente, cuando paso la línea de meta a unas 16.000 RPMs, es el momento de pensar en frenar (dependiendo de lo rumboso que te encuentres ese día, esperas unas décimas mas o menos antes de frenar) e intentar hacer la curva lo mas pegado posible al piano interior, ¡es un momento excitante!. Esa curva se suele hacer muy rápido y derrapando. Durante la primera mitad de la curva, hay dos cosas que hacer, intentas mantener el coche sobre el piano, compensado el derrapaje del eje trasero, con giros del volante hacia el exterior de la curva y sujetar todas las partes de tu cuerpo, que invariablemente intentarán salir hacia el exterior (agujetas en cuello y piernas está garantizadas) (demos gracias al inventor del costillar y del collarín), alcanzado el ecuador de la curva, y cuando todo parece estar controlado, hay una bonita zona, donde la pista está reparada con cemento y hace un “pequeño bache”, ¡ZAS!, todo a la mierda, el coche pega un bote y tienes que agarrarte al volante con todas tus fuerzas e intentar mantener la trayectoria, mientras sientes como a unos 4 milímetros de tus huevos, el suelo choca con el chasis, todo esto, sin perder de vista otra orquilla a izquierdas que te espera a unos 15 metros. Cuando alcanzas la siguiente curva, te abres a otra zona de cemento y frenas, el morro suele rozar el cemento al frenar, pasas un gran piano interior, al salir de el, parece que despegas y encaras la siguiente recta. Aquí termina mi parte favorita del circuito, espero que al leer esto, el resto de curvas y rectas, no se pongan tristes, pues ellas también tienen, aparte de su ADSL para leer el blog, sus sentimientos. Y las quería decir, ¡también os quiero mucho! y algún día hablaré de vosotras en este blog, paciencia…

miércoles, 16 de julio de 2008

Carreras de tractores

El Jueves 10 de Julio, un partner nos emplazó a las 9:30 de la mañana en el circuito de Carlos Sainz (Madrid), para contarnos sus bondades e invitarnos a unas carreras.

Empezó la mañana con una serie de entrenamientos libres, no puntuables, en la que marqué el tercer mejor tiempo, por detrás de dos tipos de menos de 60 kilos…. A la hora de la verdad, en la ronda clasificatoria y eliminatoria (solo se clasifican 12 de 38), me tocó un kart de mierda, que mas tarde, en la carrera, le fue asignado al primer clasificado (El señor D. Asensi) y se retiró a la tercera vuelta diciendo, “menuda mierda de kart, no anda nada, es como un tractor, pá esto me retiro”. Pues bien, con esa tartana, hice un poco de mi magia, y después de un par de vueltas estratégicas, para calentar bien neumáticos y para asegurarme de no encontrar tráfico en la pista durante mi vuelta rápida, hice dos vueltas magistrales, de libro, en las que esa cafetera con ruedas que me tocó pilotar, por un rato, se sintió ágil, ligera y veloz acariciada por mis manos que la mecían cual una madre arrulla a su retoño. Conseguí clasificar en la última posición, a menos de dos décimas de los seis que me precedían.

Doce vueltas quedaban por delante. Al final de la parrilla de salida, casi fuera de la recta, me esperaba una nueva montura, ¿Cómo sería?, en unos minutos lo comprobaría. Llegó el momento, de sentarme en la máchina, parecía que la primera línea de parrilla estaba a un kilómetro. Mi situación no podía ser peor, el último, en un circuito donde es casi imposible adelantar, colocado en la parte exterior del circuito y merced a mi tara, a los mandos del peor coche de la parrilla. Mientras el semáforo se ponía en verde, tenía cinco segundos para pensar una estrategia, demasiado tarde, está verde.

Inicialmente aceleré a tope pensando en ganar un par de puestos antes de la primera curva, llegué a esta por fuera en última posición y gracias a una bonita maniobra, en la que comencé a trazar por el exterior y terminé en el interior, pude quitarme a dos pilotos. En esta primera vuelta, transitaba en cola de un grupo de tres coches que estaban muy ajustados, claramente podía ir mas rápido que ellos, pero según estaban las cosas, era muy arriesgado ir pegado al último para intentar adelantar, me separo y ¡PREMIO GORDO!, en una de las orquillas, el segundo del grupo al que perseguía se pasa de frenada, se come al primero que termina trompeado y el siguiente, como iba tan pegado se queda atascado. Puesto yo que iba atento y esperando esa situación, lo vi de lejos, busqué un pequeño hueco entre los coches estrellados y mientras el comisario de pista, con la bandera amarilla me hacía señas con grandes aspavientos para que aminorara la marcha, aceleré, sujeté el volante con cuatro dedos y pasé quirúrgicamente entre la maraña de coches, que bien, estamos séptimos en la primera vuelta. Las cinco siguientes vueltas fueron de tránsito y sin saberlo, se había retirado el que hizo la pole, estamos sextos. Sobre la vuelta siete, alcancé al siguiente coche, se resistió, si, pero de poco le sirvió. Tomé la curva de entrada a una de las rectas como solo los maestros son capaces; me separé unos metros de mi objetivo antes de la curva, para poder trazarla sin estorbos, la negocie comenzando por el exterior, pasando por el vértice y terminado rozando las ruedas en el exterior de la curva, había calculado tan exactamente el espacio y velocidad, que ahora estaba detrás del otro coche y con una mayor inercia y velocidad, le saque el morro por la izquierda, tomamos los dos la siguiente curva (muy abierta) acelerando al máximo, nos tocamos, no aflojamos, nos aproximábamos a una orquilla de izquierdas, yo tenía la posición del interior, apuré la frenada al máximo, le saqué como veinte centímetros, tomé la curva por el interior abriéndome rápidamente para cerrarle el paso, me tocó el culete, pero pude hacerme con las riendas de mi bestia, el no tuvo la misma suerte…. Estamos sextps. El siguiente afortunado en poder ver mi tubo de escape, no se resistió tanto, en la orquilla de entrada en meta, merced a la presión a la que se veía sometido por el rugir, ronronear mas bien, de mi motor, derrapo, cruzó un poco y lo siguiente que vio al levantar la cabeza, fue mi esbelta silueta en la lejanía. En ese momento, pensaba que estaba quinto, pero no, a tres vueltas del final, realmente estaba cuarto a pocos metros del tercero, en las siguientes vueltas me acerqué al tercero hasta estar muy cerca, pero desde que estuve detrás de el, me di cuenta que me sería imposible adelantarle en tan poco tiempo. Como se suele decir, cuatro vueltas más y habría entrado en el podium.

Una bonita carrera.

martes, 15 de julio de 2008

Alea Jacta est

Hola amigo lector, hoy contaré como me convertí en el orgulloso propietario de una bella máquina.

Desde hace años, a lo largo de la geografía ibérica, he subido mis huesos en muchos karts de alquiler y Paloma ha sido testigo y sufridora de algo que inexorablemente, se repetía después de cada una de estas carreras:


- Paloma quiero un kart

- Ni de coña!

- Joooooo, ¡Quiero un kart!

- Tu estas tonto….

Cualquiera de mis amigos, que halla compartido conmigo y Paloma unas copas en el Bar Ebano, han sido testigos de mis pataletas etílicas, en pos de conseguir la autorización de compra en cuestión. ¿Cuántas veces esos incautos, se han mofado de mí, pensando que nunca obtendría resultado?, ¿Cuántas veces me han llamado calzonazos?, para todos ellos, les dedicaré mi próxima vuelta de calentamiento, no se merecen más…

Hace aproximadamente un año, aún sin tener la correspondiente autorización de compra, comencé a mirar y a informarme sobre cual era el kart mas adecuado a mis necesidades. Parece una tarea fácil, pero os puedo asegurar que no, pues hay muchos tipos de motores, chasis, categorías, etc, los cuales hacen que un chico que solo conocía los alquileres, nade en un mar de dudas.

Para informarme de todos estos temas, me he movido por el mundo de los foros de Internet. Si me dieran un Euro por cada hilo en los foros que trata sobre, “soy nuevo, ¿Qué kart me compro?”, me haría rico….. Otra cosa que hay que tener muy en cuenta en los foros, es que cualquiera puede opinar y que siempre habrá alguien que alabe el sublime olor de la mierda recién cagada.

Otro axioma que he descubierto, en lo referente al mundo del motor, es que, cuanto más corre el cacharro, menos fiable es y más mantenimiento necesita.

Lo primero que elegir es el tipo de motor, cuatro o dos tiempos, ¡que decisión!, ¿Qué significa eso de los tiempos?. No entraré en definiciones extensas, pues hay mil Webs donde se explica al detalle estos dos conceptos. Resumiendo mucho, en el de cuatro tiempos, el ciclo de combustión se realiza en cuatro ciclos del pistón o dos vueltas del cigüeñal baja (admisión)-sube (compresión)-baja (expansión)-sube (escape) y en el de dos tiempos se hace todo en dos ciclos del pistón o una vuelta del cigüeñal.

Supongo que estos datos, al igual que me ocurrió a mi en su momento, os habrán dejado totalmente indiferentes, pues bien, rebuscando en Internet, como si de un gran cubo de basura se tratase, llegue a las siguientes conclusiones al respecto:

- Los motores de cuatro tiempos tienen un mantenimiento infinitamente menor, por algo son los utilizados en los karting de alquiler. Estamos hablando de que un motor de 2 tiempos necesita de una revisión con cambio de pistón cada 30-50 horas de uso y uno de cuatro tiempos, tiende al infinito.

- Los motores de cuatro tiempos son mucho más fiables que los de dos tiempos.

- Los motores de dos tiempos, considerando cilindradas semejantes, son mucho mas potentes y briosos que los de cuatro, alcanzando las 17.000 RPMs en muchos casos.

- La gran mayoría de las competiciones de karting, se hacen para motores de dos tiempos.

Con todos los datos en la mano, toca decidir. Me hice la siguiente pregunta, ¿para que quiero este cacharro?, la respuesta fue inmediata, para correr, luego había tomado la primera decisión, DOS TIEMPOS.

Al respecto de los tiempos, en los foros, hay “entendidos” que dicen que con los motores de cuatro tiempos te dedicas a conducir y con los de dos a reparar, pues bien, cierto es que hay gran diferencia al respecto, pero dado que el kart lo utilizamos para correr no para viajar y que la mecánica está dentro del juego al que me quería apuntar, utilizaremos dos tiempos. ¿Qué diría Kimi, si le cambiamos el Ferrari por un Fiat HDI y le decimos que es muchos mas fiable?.

La segunda decisión que tendremos que tomar es como queremos el kart, con cambio manual o automático. Solo recalcar, que cuando se dice automático, no quiere decir que las seis marchas se meten automáticamente, si no que, solo tienen una marcha. En los foros, siempre hay cantamañanas, que dicen que hay que empezar con uno de marchas, que con los otros te aburres, que son para nenazas, etc… personalmente, creo que es gente que no ha pasado del alquiler en el mundo de los karts y extrapolan lo que han leído en las revistas de coches a los karts, como opinar es gratis… Es totalmente cierto, que los karts de marchas (en condiciones similares), son algo más rápidos que los automáticos, pero hay otros factores, que en su momento me explicó muy bien un forero de renombre, y que ahora he podido comprobar:

1º- El cambio de un Kart es extremadamente sensible y esto hace que el conducir un kart de marchas no sea una tarea fácil, y mucho menos comparable a un coche de cambio secuencial, y puede hacer que un piloto novel, sea adelantado por el carrito de los helados.

2º- Insisto, un kart no es como un coche automático, si estás en 6ª a 17.000 RPMs y le dices que meta tercera, LO HACE…..

3º- El precio de un kart de marchas es mucho mas elevado que los automáticos.

4º- El mantenimiento y la mecánica de los de marchas, es mucho mas caro y complicado que los automáticos.

Por todos estos datos, me decidí por uno automático. Ahora, desde la experiencia, puedo contar el caso de un compañero de circuito, que se inició al mismo tiempo que yo, y compró uno de marchas. Ahora lo tiene en venta, para cambiarlo por uno automático….

Bien tenemos algo, dos tiempos y automático, estamos cerrando el circulo. Queda decidir el motor en concreto que queremos.

Actualmente, hay dos motores que cumplen estas características, el Rotax Max (y otros ROTAX) y el IAME X30. Ante la pregunta, de cual elegir, la respuesta ha sido siempre la misma. “Si no controlas de mecánica y eres nuevo, vete al circuito donde tienes pensado rodar y entérate de cual es el motor mas común, el que tiene todo el mundo, pues ese será el que te tienes que comprar”, y es cierto, de esta manera, siempre habrá alguien que te pueda ayudar ante un problema.


Inicialmente no tenía claro el circuito donde rodaría habitualmente, pues había varias opciones, Soto del Real, Torrejón de Ardoz y Santos. Por lo que basé mi decisión en que el X30 tenía algo más de potencia aunque un mantenimiento superior. Con esto tenía todos los datos.

No pensé en el chasis ni en otros componentes, pues al comprar de segunda mano, me tenía que adaptar al mercado, lo que sí que tenía claro, era que el kart tenía que tener frenos delanteros, ¿por que?, pues simplemente porque en las carreras que he visto, todos lo tenían y porque ponerlos a posteriori era muy caro…. Ahora puedo decir que no hay color respecto a los que no lo tienen…

Otro factor importantísimo, era donde guardar el cacharro, la opción inicial era en casa de mis suegros, pero dado que Paloma se oponía rotundamente a la compra, me puso todo tipo de pegas y que quitó de la cabeza esa solución. En este punto, la compra estaba completamente parada por este penoso asunto, cuando el Paez me ofreció alquilar una cochera en Torrejón, donde el pudiera meter su moto y yo mi kart, acepté encantado y comencé a buscar kart, con el objetivo de comprarlo en las dos semanas que tenía antes de poder entrar en el garaje.

Brujuleando por Internet, di con un par de personas que vendían sus karts por diferentes motivos, finalmente terminé negociando con dos tipos, que resultaron ser cuñados. Me quedé con el que menos tuve que negociar, pues me ofrecía un precio muy bueno y algo mejor, el box en el circuito de Soto durante un año. Por diferentes motivos, se disolvió la sociedad para alquilar el garaje en torrejón, por lo que el box en el circuito, fue para mí como agua de mayo, lo cual no quita para decir, que el desencadenante de la compra, fue el hecho de la posibilidad de tener un lugar para guardar el kart.

Es hora de quedar para probar en kart antes de hacer el pago. Quedé un viernes en el circuito de Soto del Real. Llegué pronto a la cita, ansioso, nervioso, con dudas, al rato llegó Manolo, nos saludamos y abrió el Box, de el salio una bella máquina, al instante me enamoré. Me explico un poco las características del conjunto (chasis Jessolo JP2 con frenos delanteros, motor X30, ordenador Alfano, etc…) y quedamos en probarlo. Empujamos el kart hasta la pista, donde había unos lugareños rodado con un kart de cuatro tiempos, al dar al contacto, salio del motor una música celestial, que cual canto de sirena, atrajo a todos los que estaban en el circuito. Me monté, no sin problemas, pues inicialmente parecía que el asiento era algo estrecho para mí, luego se demostraría que no, me puse el casco y aceleré con calma, haciendo caso a la recomendación de Manolo de calentar primero las ruedas antes de darle fuerte, en una de las rectas de la primera vuelta, que por cierto había hecho cientos de veces con los kart de alquiler, intenté acelerar a fondo, en ese preciso momento, las ruedas traseras apunto estuvieron de adelantarme por la derecha, me asuste un poco. Un par de vueltas después, me dispuse a intentar hacer la recta de meta a fondo, pisé a fondo, todo comenzó a pasar cada vez mas rápido por mi lado, y a media recta tuve que levantar el pie del acelerador, en parte por miedo, en parte por la excitación, en parte por prudencia, habría tiempo de domar a esa bestia. Alea Jacta est, el trato estaba hecho….

Manolo, un tipo muy amable, me dio las llaves en ese mismo momento, le hice una transferencia por el importe total con lo que cerramos el negocio.

¡Ahí estaba yo!, por fin propietario de un flamante kart y sin la más remota idea de por donde empezar. Quedaban un par de flecos todavía, hacerme socio del circuito y comprar la equipación necesaria. Lo primero fue rápido, pagar y listo, a lo segundo me ayudo Paloma, fuimos a una tienda de karting, donde por cierto, Paloma me había comprado un casco y unas zapatillas de karting, la dueña, Luisa, que siempre había sido muy amable con nosotros, nos ayudo a comprar el conjunto completo de piloto (mono, guantes, costillar y collarín). Ahora si que estaba listo para comenzar mi andanza en el mundo de la velocidad….

El resto es historia y pronto seréis participes de ella.

Añadido por Paloma: Ahhh y claro está, tengo que darle a Paloma algo a cambio…si no como pensabais que me iba a dejar comprármelo…….como “Un viaje a New York”…….