Fórmula 1

viernes, 7 de noviembre de 2008

Manual para cambiar el embrague


Continuando con el post anterior, lo primero que hice antes de ponerme manos a la obra, fue buscar un manual de cómo cambiar el embrague del X30.

En la documentación que tengo del motor, viene un pequeño manual de cómo cambiar el embrague, pero no queda especialmente claro.

Soy parroquiano del foro de Karts http://www.todokarts.com/ y hace unas semanas, el señor “Nax” publicó un artículo explicando con pelos y señales como se cambia un embrague, este artículo, junto con un par de fotos publicadas por “FRANCIS DE MALAGA” y alguna cosa de mi cosecha, metido todo en una coctelera y agitado con mucho amor y cariño, han dado como resultado el siguiente manual:

Herramientas necesarias (solo pongo las mas reseñables):
- Extractor de embrague.
- Útil de bloqueo de embrague
- Llave hexagonal del 30. No estoy muy seguro de si el 30 se refiere a los mm de la llave o a los 30€ que me han clavado por ella…… Eso sí, la llave lleva mas acero que un SEAT ibiza.

Para poder quitar la cadena, tenemos que desaflojar los dos tornillos que sujetan la bancada del motor al chasis, mover el motor hacia el eje trasero y sacar la cadena de la corona del motor. Puestos, limpiarlo todo.

Retiramos la tapa del embrague (es la pieza de plástico que tiene Nax en la mano derecha).



Ahora toca retirar la tuerca que sujeta el embrague. En el dibujo anterior, se ve claramente que dicha tuerca es la que hay en el motor, pegada a la corona por donde pasa la cadena. Si no haces nada e intentas sacar esta tuerca, al girarla, girará solidariamente el cigüeñal y por lo tanto el pistón, con lo que podríamos dar vueltas hasta el día del juicio final, para evitar esto, hay que bloquear el motor, para lo que tenemos dos opciones, una es hacer lo que dice el fabricante y utilizar un bloqueador de pistón, que no es mas que una pieza con la misma rosca de una bujía pero mas larga y con un tope, de tal manera que el pistón, al subir, choca con el tope y queda bloqueado, esto no me mola mucho, pues al apretar la tuerca, toda la fuerza se la come el pistón contra el tope, con el consiguiente forzado del mismo y de la biela. La segunda opción, que es la que yo utilicé:

Con un destornillador hermoso, lo metemos por los agujeros de la campana/embrague y hacemos tope con el motor para que no gire el conjunto, a la vez que bloqueamos, retiramos la tuerca exterior junto con la arandela con una llave hexagonal de 17mm.

Al sacar la tuerca, sale la arandela exterior. Es muy importante fijarse en el estado de la misma, pues de estar desgastada quedará mucha holgura. En las siguientes fotos podéis ver como estaría una arandela desgastada y otra en buen estado repectivamente. Mi recomendación; al hacer el pedido del embrague nuevo, también pedir la arandela exterior e interior, pues no cuestan nada y por experiencia, da rabia montarlo todo y ver que por una puta arandela de 40 céntimos no podemos rodar….. Por cierto, las arandelas TIENEN que ser de ACERO, que no se os ocurra poner una de otro material.

Arandela desgastada:

Arandela en perfecto estado:


Una vez retirada la tuerca y arandela exterior podemos extraer la campana del embrague.



Al retirar la campana del embrague saldrán los rodamientos y la arandela interna (esta no se suele desgastar). En caso de estar trabajando sobre césped, alcantarillas o sumideros, hay que tener cuidado de no perder los rodamientos y la arandela interior al sacar la campana.



Ahora toca quitar la tuerca que sujeta en embrague, para lo cual necesitamos la llave hexagonal de 30 y un hombre fornido.

Bloqueamos nuevamente el cigüeñal, y con la llave del 30, desaflojamos la tuerca que sujeta el embrague, ¡OJO!, esta tuerca es de izquierdas, y no me refiero a que sea afiliada del PSOE, para desaflojarla tendremos que girar en sentido horario y con dos cojones.



Con la tuerca fuera, utilizaremos el extractor de embrague para retirar el mismo junto con la corona de arranque.







Una vez retirado el embrague, es muy recomendable limpiar el cigüeñal con disolvente y NUNCA con aceite u otros lubricantes, pues de lo contrario te patinaría el embrague.

Ahora tendremos que separar el embrague del piñón de arranque, para lo que quitaremos las cuatro tuercas de sujeción.



Como se puede ver, el embrague está roto por una de las zonas de expansión del mismo, que suele ser la zona típica de rotura. Habría que verificar el desgaste de la campana, pues puede estar desgastada y haber provocado la rotura o haberse rallado al rodar con el embrague partido.


Ahora toca hacer el camino en sentido inverso. Montamos el nuevo embrague sobre la corona de arranque, haciendo coincidir los cuatro tornillos y el pasador de arrastre. Aplicar algún fija tornillos para evitar que se suelten.

Montamos el embrague sobre el cigüeñal. Observar que al tener el cigüeñal forma cónica, el embrague irá encajando a medida que apretamos la tuerca del 30.

Para apretar la tuerca que sujeta el embrague al cigüeñal, bloqueamos nuevamente el cigüeñal, y giramos utilizando la llave del 30, recordando que esta tuerca es de izquierdas. El par de apriete es de 100 ÷ 110 Nm, es decir, aprieta la tuerca como si estuvieras cerrando el mismo infierno, y no te preocupes, no la romperás. Dejar esta tuerca floja implica que luego patinará el embrague.

El resto es fácil de montar, solo hay que tener en cuenta un par de cosas, al montar la arandela interior, hay que dejar el chaflán de la misma mirando para el motor y al terminar fijarse que no quede holgura en el conjunto.

Y con esto termina el bricoconsejo de hoy.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Una de embragues

El pasado sábado 27 de septiembre, el embrague de mi IAME X30 dijo basta. No estoy muy seguro de la causa, pero dijo basta. La verdad, que ese día, la última curva antes de meta estaba muy sucia durante las primeras tandas, y unido a esto, al hecho de que habían “arreglado” el interior de la curva con cemento y aunque sobra decirlo, el cemento liso, no agarra tanto como el asfalto. Pues pasó lo que tenía que pasar (recuerde el lector que en post del 18 de Julio, “La curva de la felicidad”, hablamos de esa curva como “es una curva de huevos”) y mi querido Jesolo y yo terminamos contra los neumáticos. ¡Es cierto!, Mr. X, las carreras se ganan con el coco, no con los huevos…… Me sobra lo segundo y me falta lo primero. Tendremos que pulir.

La verdad que en el momento del percance, bajé de mi montura y todo parecía estar correcto en la bestia, por lo que con un grácil empujón, pude sacar el coche a pista y continuar rodando el resto de la mañana.

Al comenzar la última tanda, puse el culo del kart sobre un neumático, para levantar las ruedas traseras y de esta manera, poder engrasar un poco la cadena y al girar las ruedas, algo no estaba bien, no giraba suave como otras veces y al mirar dentro de la campana del embrague, ¡sorpresa!, el embrague parecía partido. ¿Como pudiste rodar el resto de la mañana con el embrague roto?, aunque pueda parecer raro al lector inexperto, un motor con embrague centrífugo, como el mío, puede seguir rodando con el embrague roto, siempre y cuando, los dos trozos de este sigan en su sitio, eso sí, si los dos trozos se descolocan, pueden pasar varias cosas, entre otras que se pare el kart suavemente al quedarse sin tracción o que se bloquee el eje y la parada no sea tan suave……, el efecto es como tirar del freno de mano en el coche (No lo intentes en una curva a 120km/h).

En el momento de darme cuenta, estaba rodando con tres compañeros del circuito y uno de ellos me comentó, que hace unas semanas, había roto el embrague y que por unos módicos 300€, se lo habían arreglado en el circuito (reparación llave en mano, sin preocuparse de nada). Como uno, no solo quiere limitarse a agarrar el volante, comenzamos la odisea de cambiar el embrague. Solo decir, que me gusta entender como funcionan las cosas sobre las que monto, con las mujeres, hace años hice una excepción.

En los siguientes posts, os contaré las evoluciones de mis pesquisas para conseguir un embrague, aprender la teoría del montaje y finalmente devolverle la vida a mi Jessolo. ¡Tranquilos niños!, estos post no se harán esperar, pues parte de las pesquisas las tengo solucionadas a día de hoy y solo me falta sentarme para contarlas...

au revoir.

martes, 2 de septiembre de 2008

¿Necesito terapia?

En mis primeros post, comenzaba con un “Hola amigo lector”, saludando a mi único lector, puesto que ahora creo, que este lector me ha abandonado, cual desodorante del carrefour en una mañana calurosa de agosto, simplemente comenzaré diciendo, hola.

Me gustaría pedir opinión al respetable, sobre un problema que creo, vengo adoleciendo en los últimos tiempos y que me provoca algo de desazón. El problema es el siguiente:

Escucha esto mientras lees:


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Mami, tu eres la reina de los angelotes, "¿y si quito el tirante delantero del chasis?, ¿me agarrará mas?, ¿tendrá problemas de frenada?, ¿Qué pasara?"
baila que te baila, toda la noche, cuando tengas frió y no haya quien te arrope, ven y acércame esos labios gordotes "Tengo que ajustar mejor el grifo de bajas del carburador". Que tú eres la reina de los angelotes, baila que te baila, toda la noche "¿Hará mucho calor para poner los neumáticos medios y los destrozaré?".

-¿Otra copa?
-¿EH, que?. ¡Ah!, si, otra.


Otra, otra noche otra……. Cuéntale que te conocí bailando….. "tengo que mejorar en la curva x, la tomo demasiado abierta, derrapo mucho y abro gas tarde"…… otra, otra noche otra……
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En fin, esto es lo que me pasa. Salgo a tomar algo por la noche y a pegarme unos bailes y me paso la noche pensando en mi kart, reglajes y tareas que tengo que hacer y por mucho que lo intento no puedo evitarlo. Y esto no es todo, como me encuentre en medio de una conversación que no me guste, me asaltan estos pensamientos tan aceitosos, los cuales me hacen entrar en mi mundo paralelo, el mundo de la tuerca y la gasolina.

¿Será esto una enfermedad?

¿Es malo y tengo que tratarme?

¿Es normal y no tengo que preocuparme?

Puesto que supongo que este blog, estará frecuentado por psicólogos y loqueros en busca de ejemplos de todo tipo de patologías, por favor señores doctores, “ANALICENME” y díganme, sin tapujos, cual es su diagnostico.

Bye bye.

viernes, 18 de julio de 2008

La curva de la felicidad

No temáis queridos lectores por el título de este artículo. Soy completamente consciente de que siempre resulta duro escuchar eso de “la curva de la felicidad”, más aun en esta época del año, en la que los calores veraniegos nos obligan a quitarnos la camiseta en la piscina, playa y festivales rockeros.

No temáis queridos amigos, pues hoy hablaré de eso, de “la curva de la felicidad”, en el sentido más estricto de la palabra. De una curva donde se alcanza la felicidad. ¡NO!, mal pensados, no estoy pensando en ese tipo de curvas, que por cierto, también se destapan en esta época del año, para deleite de muchos y sufrimiento del resto…

A tenor del tema que se trata en este blog, supongo que a esta altura de lectura, todos sabréis del tipo de curva al que me estoy refiriendo. Efectivamente, trataré de explicar como son y que me hacen sentir, mis tres curvas favoritas del circuito del que soy parroquiano, Soto del Real.

Las tres curvas en cuestión, están precedidas de una recta y son la curva de entrada en recta de meta, la curva de final de recta y la siguiente a esta. ¿Por qué son, precisamente estas tres curvas mis preferidas?, pues no lo sé, quizás porque combinan velocidad, frenada, emoción y una bonita orquilla de derechas (sin connotaciones políticas).

Todo empieza con una recta de unos 25 metros, que transcurre paralela a un pequeño camino de tierra, por el que los días de diario, hacen su particular peregrinaje unos camiones volquete, levantando un polvillo blancuzco que, dependiendo de la dirección y fuerza del viento, se posa imperceptiblemente sobre el circuito, haciendo que esa zona del trazado, sea particularmente deslizante. Pisando el acelerador a fondo en esta recta, los viejos neumáticos rojos y blancos, colocados en la parte externa de la curva de noventa grados que defiende la recta de meta, parecen acercarse vertiginosamente, como si quisieran abrazarte. Esos bonitos neumáticos, están colocados justo en el borde externo de la pista, lo que hace fácil caer en su amoroso abrazo. Justo en el instante, en el que sientes el aliento de los mencionados neumáticos, sujetas el volante con fuerza, frenas con decisión pero con tiento y sin torcer el volante, esperas y rezas por que las pastillitas de freno, empujadas por el líquido de frenos, apriete los discos y estos detengan el avance de las ruedas, cuando la velocidad es la adecuada, levantas el freno y te tiras sobre el piano interior, en ese momento, los neumáticos del exterior, parecen estar a un millón de kilómetros, pero en solo unas décimas de segundo y dependiendo de lo bien que traces la curva, se colocan a unos centímetros de la rueda delantera izquierda. Como me dijo alguien una vez, “es una curva de huevos”, cierto, si la haces muy lento, encaras la recta de meta demasiado despacio y a mitad de adelantan y si la haces demasiado rápido, no hay escapatoria, te ostias contra los neumáticos del exterior.

En este punto, habiendo salido de la curva, comienza el momento de los valientes, aprietas el acelerador a fondo, notas como el motor ruge, 6.000 RPMs, 7.000 RPMs, 8.000 RPMs, 10.000 RPMs, sin levantar el pie, haces una pequeña curva que hay en el centro de la recta, 12.000 RPMs, dejando muy cerca los neumáticos interiores, pasas por las gradas y por el taller, 14.000 RPMs. Cuando hay gente en las gradas, esperando para correr en alquiler, puedes sentir sus ojos clavados y en ese momento, te sientes como Michael Schumacher, cruzando la línea de meta de Monza, jaleado por miles de tiffosis. Pero la gloria es efímera, y segundos después, la recta de meta, que antes parecía interminable, toca a su fin como lo hace el verano en septiembre y nos espera, impaciente, una curva de derechas que comienza abierta, pero que termina cerrándose completamente para salir paralela a la recta de meta. ¿Dónde frenar?, personalmente, cuando paso la línea de meta a unas 16.000 RPMs, es el momento de pensar en frenar (dependiendo de lo rumboso que te encuentres ese día, esperas unas décimas mas o menos antes de frenar) e intentar hacer la curva lo mas pegado posible al piano interior, ¡es un momento excitante!. Esa curva se suele hacer muy rápido y derrapando. Durante la primera mitad de la curva, hay dos cosas que hacer, intentas mantener el coche sobre el piano, compensado el derrapaje del eje trasero, con giros del volante hacia el exterior de la curva y sujetar todas las partes de tu cuerpo, que invariablemente intentarán salir hacia el exterior (agujetas en cuello y piernas está garantizadas) (demos gracias al inventor del costillar y del collarín), alcanzado el ecuador de la curva, y cuando todo parece estar controlado, hay una bonita zona, donde la pista está reparada con cemento y hace un “pequeño bache”, ¡ZAS!, todo a la mierda, el coche pega un bote y tienes que agarrarte al volante con todas tus fuerzas e intentar mantener la trayectoria, mientras sientes como a unos 4 milímetros de tus huevos, el suelo choca con el chasis, todo esto, sin perder de vista otra orquilla a izquierdas que te espera a unos 15 metros. Cuando alcanzas la siguiente curva, te abres a otra zona de cemento y frenas, el morro suele rozar el cemento al frenar, pasas un gran piano interior, al salir de el, parece que despegas y encaras la siguiente recta. Aquí termina mi parte favorita del circuito, espero que al leer esto, el resto de curvas y rectas, no se pongan tristes, pues ellas también tienen, aparte de su ADSL para leer el blog, sus sentimientos. Y las quería decir, ¡también os quiero mucho! y algún día hablaré de vosotras en este blog, paciencia…

miércoles, 16 de julio de 2008

Carreras de tractores

El Jueves 10 de Julio, un partner nos emplazó a las 9:30 de la mañana en el circuito de Carlos Sainz (Madrid), para contarnos sus bondades e invitarnos a unas carreras.

Empezó la mañana con una serie de entrenamientos libres, no puntuables, en la que marqué el tercer mejor tiempo, por detrás de dos tipos de menos de 60 kilos…. A la hora de la verdad, en la ronda clasificatoria y eliminatoria (solo se clasifican 12 de 38), me tocó un kart de mierda, que mas tarde, en la carrera, le fue asignado al primer clasificado (El señor D. Asensi) y se retiró a la tercera vuelta diciendo, “menuda mierda de kart, no anda nada, es como un tractor, pá esto me retiro”. Pues bien, con esa tartana, hice un poco de mi magia, y después de un par de vueltas estratégicas, para calentar bien neumáticos y para asegurarme de no encontrar tráfico en la pista durante mi vuelta rápida, hice dos vueltas magistrales, de libro, en las que esa cafetera con ruedas que me tocó pilotar, por un rato, se sintió ágil, ligera y veloz acariciada por mis manos que la mecían cual una madre arrulla a su retoño. Conseguí clasificar en la última posición, a menos de dos décimas de los seis que me precedían.

Doce vueltas quedaban por delante. Al final de la parrilla de salida, casi fuera de la recta, me esperaba una nueva montura, ¿Cómo sería?, en unos minutos lo comprobaría. Llegó el momento, de sentarme en la máchina, parecía que la primera línea de parrilla estaba a un kilómetro. Mi situación no podía ser peor, el último, en un circuito donde es casi imposible adelantar, colocado en la parte exterior del circuito y merced a mi tara, a los mandos del peor coche de la parrilla. Mientras el semáforo se ponía en verde, tenía cinco segundos para pensar una estrategia, demasiado tarde, está verde.

Inicialmente aceleré a tope pensando en ganar un par de puestos antes de la primera curva, llegué a esta por fuera en última posición y gracias a una bonita maniobra, en la que comencé a trazar por el exterior y terminé en el interior, pude quitarme a dos pilotos. En esta primera vuelta, transitaba en cola de un grupo de tres coches que estaban muy ajustados, claramente podía ir mas rápido que ellos, pero según estaban las cosas, era muy arriesgado ir pegado al último para intentar adelantar, me separo y ¡PREMIO GORDO!, en una de las orquillas, el segundo del grupo al que perseguía se pasa de frenada, se come al primero que termina trompeado y el siguiente, como iba tan pegado se queda atascado. Puesto yo que iba atento y esperando esa situación, lo vi de lejos, busqué un pequeño hueco entre los coches estrellados y mientras el comisario de pista, con la bandera amarilla me hacía señas con grandes aspavientos para que aminorara la marcha, aceleré, sujeté el volante con cuatro dedos y pasé quirúrgicamente entre la maraña de coches, que bien, estamos séptimos en la primera vuelta. Las cinco siguientes vueltas fueron de tránsito y sin saberlo, se había retirado el que hizo la pole, estamos sextos. Sobre la vuelta siete, alcancé al siguiente coche, se resistió, si, pero de poco le sirvió. Tomé la curva de entrada a una de las rectas como solo los maestros son capaces; me separé unos metros de mi objetivo antes de la curva, para poder trazarla sin estorbos, la negocie comenzando por el exterior, pasando por el vértice y terminado rozando las ruedas en el exterior de la curva, había calculado tan exactamente el espacio y velocidad, que ahora estaba detrás del otro coche y con una mayor inercia y velocidad, le saque el morro por la izquierda, tomamos los dos la siguiente curva (muy abierta) acelerando al máximo, nos tocamos, no aflojamos, nos aproximábamos a una orquilla de izquierdas, yo tenía la posición del interior, apuré la frenada al máximo, le saqué como veinte centímetros, tomé la curva por el interior abriéndome rápidamente para cerrarle el paso, me tocó el culete, pero pude hacerme con las riendas de mi bestia, el no tuvo la misma suerte…. Estamos sextps. El siguiente afortunado en poder ver mi tubo de escape, no se resistió tanto, en la orquilla de entrada en meta, merced a la presión a la que se veía sometido por el rugir, ronronear mas bien, de mi motor, derrapo, cruzó un poco y lo siguiente que vio al levantar la cabeza, fue mi esbelta silueta en la lejanía. En ese momento, pensaba que estaba quinto, pero no, a tres vueltas del final, realmente estaba cuarto a pocos metros del tercero, en las siguientes vueltas me acerqué al tercero hasta estar muy cerca, pero desde que estuve detrás de el, me di cuenta que me sería imposible adelantarle en tan poco tiempo. Como se suele decir, cuatro vueltas más y habría entrado en el podium.

Una bonita carrera.

martes, 15 de julio de 2008

Alea Jacta est

Hola amigo lector, hoy contaré como me convertí en el orgulloso propietario de una bella máquina.

Desde hace años, a lo largo de la geografía ibérica, he subido mis huesos en muchos karts de alquiler y Paloma ha sido testigo y sufridora de algo que inexorablemente, se repetía después de cada una de estas carreras:


- Paloma quiero un kart

- Ni de coña!

- Joooooo, ¡Quiero un kart!

- Tu estas tonto….

Cualquiera de mis amigos, que halla compartido conmigo y Paloma unas copas en el Bar Ebano, han sido testigos de mis pataletas etílicas, en pos de conseguir la autorización de compra en cuestión. ¿Cuántas veces esos incautos, se han mofado de mí, pensando que nunca obtendría resultado?, ¿Cuántas veces me han llamado calzonazos?, para todos ellos, les dedicaré mi próxima vuelta de calentamiento, no se merecen más…

Hace aproximadamente un año, aún sin tener la correspondiente autorización de compra, comencé a mirar y a informarme sobre cual era el kart mas adecuado a mis necesidades. Parece una tarea fácil, pero os puedo asegurar que no, pues hay muchos tipos de motores, chasis, categorías, etc, los cuales hacen que un chico que solo conocía los alquileres, nade en un mar de dudas.

Para informarme de todos estos temas, me he movido por el mundo de los foros de Internet. Si me dieran un Euro por cada hilo en los foros que trata sobre, “soy nuevo, ¿Qué kart me compro?”, me haría rico….. Otra cosa que hay que tener muy en cuenta en los foros, es que cualquiera puede opinar y que siempre habrá alguien que alabe el sublime olor de la mierda recién cagada.

Otro axioma que he descubierto, en lo referente al mundo del motor, es que, cuanto más corre el cacharro, menos fiable es y más mantenimiento necesita.

Lo primero que elegir es el tipo de motor, cuatro o dos tiempos, ¡que decisión!, ¿Qué significa eso de los tiempos?. No entraré en definiciones extensas, pues hay mil Webs donde se explica al detalle estos dos conceptos. Resumiendo mucho, en el de cuatro tiempos, el ciclo de combustión se realiza en cuatro ciclos del pistón o dos vueltas del cigüeñal baja (admisión)-sube (compresión)-baja (expansión)-sube (escape) y en el de dos tiempos se hace todo en dos ciclos del pistón o una vuelta del cigüeñal.

Supongo que estos datos, al igual que me ocurrió a mi en su momento, os habrán dejado totalmente indiferentes, pues bien, rebuscando en Internet, como si de un gran cubo de basura se tratase, llegue a las siguientes conclusiones al respecto:

- Los motores de cuatro tiempos tienen un mantenimiento infinitamente menor, por algo son los utilizados en los karting de alquiler. Estamos hablando de que un motor de 2 tiempos necesita de una revisión con cambio de pistón cada 30-50 horas de uso y uno de cuatro tiempos, tiende al infinito.

- Los motores de cuatro tiempos son mucho más fiables que los de dos tiempos.

- Los motores de dos tiempos, considerando cilindradas semejantes, son mucho mas potentes y briosos que los de cuatro, alcanzando las 17.000 RPMs en muchos casos.

- La gran mayoría de las competiciones de karting, se hacen para motores de dos tiempos.

Con todos los datos en la mano, toca decidir. Me hice la siguiente pregunta, ¿para que quiero este cacharro?, la respuesta fue inmediata, para correr, luego había tomado la primera decisión, DOS TIEMPOS.

Al respecto de los tiempos, en los foros, hay “entendidos” que dicen que con los motores de cuatro tiempos te dedicas a conducir y con los de dos a reparar, pues bien, cierto es que hay gran diferencia al respecto, pero dado que el kart lo utilizamos para correr no para viajar y que la mecánica está dentro del juego al que me quería apuntar, utilizaremos dos tiempos. ¿Qué diría Kimi, si le cambiamos el Ferrari por un Fiat HDI y le decimos que es muchos mas fiable?.

La segunda decisión que tendremos que tomar es como queremos el kart, con cambio manual o automático. Solo recalcar, que cuando se dice automático, no quiere decir que las seis marchas se meten automáticamente, si no que, solo tienen una marcha. En los foros, siempre hay cantamañanas, que dicen que hay que empezar con uno de marchas, que con los otros te aburres, que son para nenazas, etc… personalmente, creo que es gente que no ha pasado del alquiler en el mundo de los karts y extrapolan lo que han leído en las revistas de coches a los karts, como opinar es gratis… Es totalmente cierto, que los karts de marchas (en condiciones similares), son algo más rápidos que los automáticos, pero hay otros factores, que en su momento me explicó muy bien un forero de renombre, y que ahora he podido comprobar:

1º- El cambio de un Kart es extremadamente sensible y esto hace que el conducir un kart de marchas no sea una tarea fácil, y mucho menos comparable a un coche de cambio secuencial, y puede hacer que un piloto novel, sea adelantado por el carrito de los helados.

2º- Insisto, un kart no es como un coche automático, si estás en 6ª a 17.000 RPMs y le dices que meta tercera, LO HACE…..

3º- El precio de un kart de marchas es mucho mas elevado que los automáticos.

4º- El mantenimiento y la mecánica de los de marchas, es mucho mas caro y complicado que los automáticos.

Por todos estos datos, me decidí por uno automático. Ahora, desde la experiencia, puedo contar el caso de un compañero de circuito, que se inició al mismo tiempo que yo, y compró uno de marchas. Ahora lo tiene en venta, para cambiarlo por uno automático….

Bien tenemos algo, dos tiempos y automático, estamos cerrando el circulo. Queda decidir el motor en concreto que queremos.

Actualmente, hay dos motores que cumplen estas características, el Rotax Max (y otros ROTAX) y el IAME X30. Ante la pregunta, de cual elegir, la respuesta ha sido siempre la misma. “Si no controlas de mecánica y eres nuevo, vete al circuito donde tienes pensado rodar y entérate de cual es el motor mas común, el que tiene todo el mundo, pues ese será el que te tienes que comprar”, y es cierto, de esta manera, siempre habrá alguien que te pueda ayudar ante un problema.


Inicialmente no tenía claro el circuito donde rodaría habitualmente, pues había varias opciones, Soto del Real, Torrejón de Ardoz y Santos. Por lo que basé mi decisión en que el X30 tenía algo más de potencia aunque un mantenimiento superior. Con esto tenía todos los datos.

No pensé en el chasis ni en otros componentes, pues al comprar de segunda mano, me tenía que adaptar al mercado, lo que sí que tenía claro, era que el kart tenía que tener frenos delanteros, ¿por que?, pues simplemente porque en las carreras que he visto, todos lo tenían y porque ponerlos a posteriori era muy caro…. Ahora puedo decir que no hay color respecto a los que no lo tienen…

Otro factor importantísimo, era donde guardar el cacharro, la opción inicial era en casa de mis suegros, pero dado que Paloma se oponía rotundamente a la compra, me puso todo tipo de pegas y que quitó de la cabeza esa solución. En este punto, la compra estaba completamente parada por este penoso asunto, cuando el Paez me ofreció alquilar una cochera en Torrejón, donde el pudiera meter su moto y yo mi kart, acepté encantado y comencé a buscar kart, con el objetivo de comprarlo en las dos semanas que tenía antes de poder entrar en el garaje.

Brujuleando por Internet, di con un par de personas que vendían sus karts por diferentes motivos, finalmente terminé negociando con dos tipos, que resultaron ser cuñados. Me quedé con el que menos tuve que negociar, pues me ofrecía un precio muy bueno y algo mejor, el box en el circuito de Soto durante un año. Por diferentes motivos, se disolvió la sociedad para alquilar el garaje en torrejón, por lo que el box en el circuito, fue para mí como agua de mayo, lo cual no quita para decir, que el desencadenante de la compra, fue el hecho de la posibilidad de tener un lugar para guardar el kart.

Es hora de quedar para probar en kart antes de hacer el pago. Quedé un viernes en el circuito de Soto del Real. Llegué pronto a la cita, ansioso, nervioso, con dudas, al rato llegó Manolo, nos saludamos y abrió el Box, de el salio una bella máquina, al instante me enamoré. Me explico un poco las características del conjunto (chasis Jessolo JP2 con frenos delanteros, motor X30, ordenador Alfano, etc…) y quedamos en probarlo. Empujamos el kart hasta la pista, donde había unos lugareños rodado con un kart de cuatro tiempos, al dar al contacto, salio del motor una música celestial, que cual canto de sirena, atrajo a todos los que estaban en el circuito. Me monté, no sin problemas, pues inicialmente parecía que el asiento era algo estrecho para mí, luego se demostraría que no, me puse el casco y aceleré con calma, haciendo caso a la recomendación de Manolo de calentar primero las ruedas antes de darle fuerte, en una de las rectas de la primera vuelta, que por cierto había hecho cientos de veces con los kart de alquiler, intenté acelerar a fondo, en ese preciso momento, las ruedas traseras apunto estuvieron de adelantarme por la derecha, me asuste un poco. Un par de vueltas después, me dispuse a intentar hacer la recta de meta a fondo, pisé a fondo, todo comenzó a pasar cada vez mas rápido por mi lado, y a media recta tuve que levantar el pie del acelerador, en parte por miedo, en parte por la excitación, en parte por prudencia, habría tiempo de domar a esa bestia. Alea Jacta est, el trato estaba hecho….

Manolo, un tipo muy amable, me dio las llaves en ese mismo momento, le hice una transferencia por el importe total con lo que cerramos el negocio.

¡Ahí estaba yo!, por fin propietario de un flamante kart y sin la más remota idea de por donde empezar. Quedaban un par de flecos todavía, hacerme socio del circuito y comprar la equipación necesaria. Lo primero fue rápido, pagar y listo, a lo segundo me ayudo Paloma, fuimos a una tienda de karting, donde por cierto, Paloma me había comprado un casco y unas zapatillas de karting, la dueña, Luisa, que siempre había sido muy amable con nosotros, nos ayudo a comprar el conjunto completo de piloto (mono, guantes, costillar y collarín). Ahora si que estaba listo para comenzar mi andanza en el mundo de la velocidad….

El resto es historia y pronto seréis participes de ella.

Añadido por Paloma: Ahhh y claro está, tengo que darle a Paloma algo a cambio…si no como pensabais que me iba a dejar comprármelo…….como “Un viaje a New York”…….

jueves, 29 de mayo de 2008

El comienzo

Antes de decidirme finalmente por el tema a tratar en este, mi segundo artículo, y dado el gran número de acontecimientos que, a pesar de las incesantes lluvias de las últimas semanas, me están sucediendo en relación al mundo del karting, he estado tentado en emular al gran e inimitable George Lucas y comenzar mi serie de artículos por los sucesos mas recientes, para terminar con “El Comienzo”, pero no, seré fuerte y pondré freno a mis ansias de narrar.

Todo comenzó hace muchos años, un buen día de primavera en el que lucía el sol y la temperatura era agradable, cuando unos amables policías locales, ataviados con lo que a mi me parecieron, sus trajes de gala, visitaron el colegio en el que yo cursaba 7º de EGB y nos llevaron a un parque cercano, donde rodeado de grandes árboles completamente verdes, había una especie de pequeño circuito que imitaba las calles de una pequeña ciudad, con sus stops, cedas el paso, pasos de cebra, señales de prohibido girar, dirección prohibidas, etc... Primero nos dieron unas bicicletas, con las que teníamos que circular por esa pequeña ciudad, respetando todas las señales e indicando los giros con el brazo derecho (brazo estirado, para señalizar el giro a la derecha y brazo doblado en 90 grados, giro a la izquierda), mientras circulábamos, los agentes, nos quitaban puntos de una pequeña libreta que todos llevábamos. Todos nos esmerábamos para no ser amonestados. Pasado un tiempo, cuando todos parecíamos circular de una manera natural y tranquila por esa pequeña ciudad, nos pararon a todos en una zona que hay junto a una pista de patinaje, una zona que conecta con la calle y por la que había entrado una furgoneta, una de esas furgonetas blancas, grandes y con un par de pegatinas del ayuntamiento correspondiente.. Todos nos agrupamos en torno a un agente, se hizo el silencio y nos dijo, “ahora circularemos con un coche de verdad” y de la furgoneta, empujado por otro de los agentes, salio lo que en aquel momento me pareció un extraño artefacto de cuatro ruedas, con un pequeño asiento, un volante y un motorcillo, y otro y otro y otro, hasta un total de unos seis artefactos salieron de la furgoneta. Quedaron todos los artefactos alineados en una de las rectas de nuestra pequeña ciudad, los primeros seis elegidos nos situamos junto a las máquinas, posteriormente descubriría que no fue azar la elección de los seis primeros afortunados, fuimos seleccionados los que habíamos perdido menos puntos en la fase de las bicicletas. Uno a uno, fueron arrancando los artefactos, cuando arrancó el que yo tenía asignado y sentí el ruido ensordecedor del motor y el olor penetrante que desprendía, algo recorrió mi cuerpo, de ese momento no recuerdo nada que no estuviera a más de dos metros de mi. Nos pusimos el casco que había en el asiento, montamos y comenzamos a circular por la pequeña ciudad, en el mismo momento en que pisé el acelerador, la mini ciudad, con sus señales, intersecciones y demás, se transformó, cual Mónaco en un día de carreras, en un bello circuito, mi corazón comenzó a latir con más fuerza y de mi vista desaparecieron los verdes árboles que custodiaban el circuito, la furgoneta, los agentes, incluso mis queridos compañeros de clase, todo fluía y el único sonido que perturbaba mis oídos, era el rugido de aquél pequeño motor que tenía junto a mi codo derecho. Parece increíble, pero semanas más tarde, fui elegido para ser el representante de mi colegio en un evento similar entre todos los centros de mi localidad, el resto es historia.

En los años siguientes, fui un par de veces al circuito de karts de Torrejón de Ardoz, por aquel entonces, aún alquilaban en ese circuito, actualmente es uno de los circuitos más famosos de karting de Madrid y está reservado para los privilegiados propietarios de una de estas bellas máquinas. De aquellas salidas no tengo un recuerdo especial en relación con el motor, mas bien las recuerdo como autenticas excursiones con los amigos, la primera la hicimos a bordo del coche del padre de Rubén, un Nissan Patrol largo, en el que fuimos apiñados al menos cinco o seis amigos, el resto de excursiones las hicimos en las motos (ciclomotores) que fueron teniendo mis amigos.

Pasaron una serie de años de autentica sequía automovilística, en los que mi mente se fue calentando a base de ver las carreras de F1 que por aquel entonces se dignaban a dar en la televisión y jugar con cualquier cosa que se pareciese a un bólido (scalextric, videojuegos, coche teledirigidos, etc…).

Hace cinco o seis años, comencé a montar en todos los circuitos de karts de alquiler que encontraba a mi paso, y poco a poco, el demonio fue entrando en mi cuerpo. Según iba pasando el tiempo y los kilómetros, me daba cuenta de dos cosas, la primera, que dada mi complexión física, nunca se me daría especialmente bien el tema de los karts y la segunda y más importante, que con permiso del esquí, esto de los karts es una de las cosas que más me gusta del mundo.

Como terminé siendo el propietario de una de estas maravillosas máquinas, es otra historia...

miércoles, 14 de mayo de 2008

Hola mundo!


¡Hola mundo!

He querido comenzar mi andanza en el mundo de los blogs, como lo hicieran en su momento, la gran mayoría de los programadores en el mundo de los bucles y las sentencias. Una frase corta y concisa que lo dice todo, ¡Hola mundo!.

En mi primer capitulo, no haré una presentación de mi persona, pues creo que no ha lugar, mas cuando todos mis lectores iniciales serán parientes (mamá, papá y abuelos, amigos y mi amada Paloma (si no la incluyo, se me cabrea y no quiero estar a mal con mi primera lectora). Mis primeras líneas en este blog, serán una declaración de intenciones y marcarán la línea directriz, en cuanto a contenido se refiere, contenido, que en los capítulos siguientes me encargaré de destrozar, ¡me conozco! y seguro que comienzo hablando de galgos y podencos y cierro mi arenga divagando sobre el sexo de los ángeles.


He dado a luz este blog, con la intención de contar, entre otras cosas, mis peripecias en un mundo en el que he ingresado recientemente, LOS KARTS, si, si, has escuchado bien, los karts, esos pequeños coches que para muchos representan el inicio de una despedida de soltero (karts, cena, copas y lummis), para otr@s una forma de tirar el dinero o pasar una tarde entretenida, para mi, unos pequeños bólidos capaces de hacerte sentir, por un rato, como un autentico piloto de F1, ya sea como el mismo Michael Schumacher o como el menos ilustre de estos, un piloto de F1 al fin y al cabo. Supongo que esta línea maestra de contenido que acabo de postular, me la pasaré por el forro de los mismos, en el instante que necesite expresarme sobre otro asunto de interés, ¡el Scattegories es mío!.

Me gustaría dejar claro, que no pretendo hacer de este blog, un tratado sobre ningún tema y que todo lo que expondré, serán opiniones personales y completamente subjetivas, tan subjetivas como los reflejos de nosotros mismos que vemos en los espejos cóncavos del parque de atracciones.

Quería dar las gracias al señor Ventura, ex compañero de trabajo y no por eso ex amigo, pues ha sido, el y su blog http://www.unmisantropoenmanhattan.com/, la chispa desencadenante de la creación de esta pequeña ventana al mundo. Supongo que nunca alcanzaré las cotas de audiencia, calidad y persistencia en el tiempo, que Ventura ha conseguido en el año de andanza de su blog, Ventura, gracias y felicidades por el año recién cumplido.


Intentaré publicar artículos de manera periódica, al menos uno semanalmente, de media, con lo que podrá haber épocas de abundancia literaria intercaladas con periodos de la más persistente sequía. En cualquier caso, os recomiendo que os registréis para ser informados de las nuevas publicaciones.

Muchas gracias a todos y espero que os guste.